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Agente Comunitario, protagonista en salud

En la Fundación Anesvad entendemos la cooperación al desarrollo como el camino para lograr la autonomía y la autogestión de los pueblos. Intervenimos facilitando herramientas y conocimientos para lograr su desarrollo endógeno y fomentar sus capacidades. Por eso, hoy, 4 de junio, nos sumamos al Día Mundial del Agente Comunitario, la conexión entre los servicios sanitarios y las comunidades rurales. El brazo que acerca condiciones mínimas de salud a la población que carece del acceso básico a una atención de calidad. Personas comprometidas, hombres y mujeres líderes en sus comunidades. Que acercan el progreso. Estrechamente vinculada a la Atención Primaria en Salud, la figura del promotor/a de salud representa fielmente el espíritu del cambio

Acompañarles un día de trabajo significa recorrer kilómetros, a veces sólo a pie y sin contar con ningún otro medio de transporte, por caminos de piedras de difícil acceso y pacientemente, atender las necesidades de las comunidades. Asesoran, escuchan a cientos de personas, las que habitan en la comunidad en la que, por voluntad y elección, ostentan el papel de promotores o promotoras, de protagonistas en salud. Son ya parte de las familias a las que asisten y que les esperan ante cada visita domiciliaria. Unas veces para informarles sobre cómo evitar la propagación de las larvas que luego causan el dengue, otras veces para pesar y medir a las niñas y niños y, también, para controlar la atención ginecológica de las mujeres…..Juegan el rol de personal médico de primera asistencia. Porque se les pide cierta formación para que puedan adquirir los conocimientos y trasladarlos a la población. Y además, capacidad de liderazgo, ser seña con la que sus vecinos y vecinas se identifiquen.

En los años 70, en Guatemala, las comunidades comenzaron a organizarse para favorecer la atención sanitaria de las poblaciones más alejadas y desamparadas.

Facilitan el contacto entre el personal médico y la comunidad favoreciendo la relación con los y las agentes de salud, personas extrañas y ajenas a estas poblaciones, no sólo en cuanto a su figura, sino también en cuanto a sus prácticas. Unas prácticas que deben introducirse de manera pausada, y sin violentar en ningún caso las tradiciones y costumbres de las comunidades en las que se implantan. Un personal que acude sólo de vez en  cuando a los lugares más recónditos en los que la población se ve en muchos casos desamparada. De ahí la importancia de los y las promotores. Son el brazo operativo en la distancia del sistema de salud. Con conocimientos que adquieren en formaciones impartidas por personal médico especializado, se encargan de asesorar en la atención sanitaria más básica.  Pero su trabajo no se limita al asesoramiento porque, además, trasladan esos conocimientos, los comparten. Y de esa manera, el saber se multiplica. Se extiende por toda la comunidad que modifica pautas no higiénicas, se conciencia sobre la importancia de asistir a reconocimientos médicos y un largo etcétera que no tiene fin. Se consigue así empoderar a las poblaciones y favorecer su propio desarrollo porque se les facilitan las herramientas más básicas.

Además, juegan un segundo papel fundamental. Acercar al personal de salud las sensibilidades y preocupaciones de quienes se benefician de estos servicios sanitarios. Deben explicar las creencias tradicionales y las prácticas comunitarias al personal de salud porque sólo de esa manera las poblaciones mantendrán la confianza necesaria para que la atención sea constante y se consiga, en último término, mejorar su salud.
En definitiva, con los y las promotoras, se favorece el acceso a la Salud en las comunidades más vulnerables.

 

 

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Agente Comunitario, protagonista en salud

Ester Vazquez, promotora en Nejapa, El Salvador, recorre kilómetros a diario