África, lo que queda por hacer
Representa como ningún otro lugar la deuda del mundo desarrollado con los países del Sur. El continente más empobrecido del planeta lleva demasiados años escuchando que puede ser el continente del futuro y de la esperanza. Unas palabras que se lleva el aire y que no respalda prácticamente ninguna acción internacional que pueda hacernos pensar que para África, otra realidad es posible.
El Índice de Desarrollo Humano medio del continente refleja una realidad que debería sonrojarnos. El VIH/SIDA es una plaga, los antibióticos demasiado caros cuando no inexistentes, y el acceso a los preservativos como medio de prevención de contagios, una quimera en muchos lugares, aldeas reconditas alejadas de todo. Los niños y las niñas mueren de desnutrición, de diarrea, de tuberculosis, de Enfermedades Tropicales Desatendidas.
Las mujeres fallecen durante el embarazo, en el momento del parto y después de dar a luz. Y la población, en muchos lugares, sigue enfrascada en luchas fraticidas, guerras a las que durante decenios, no hemos prestado ni la más mínima atención, a menos que bajo sus tierras se encuentren minerales como el coltán. Unas guerras que responden en muchos casos, a la distribución hecha con regla y cartabón hace dos siglos, durante la colonización, y que dividió al continente mediante fronteras aritméticamente perfectas. Los resultados se ilustran con sólo dos ejemplos: la guerra en Darfur y en la República Democrática del Congo. Pero podemos sumar más: Ruanda, Somalia, Etiopía, Uganda….nombres que resuenan en nuestras conciencias por lo poco que sabemos de ellos en las noticias.
Noticias que esconden otras. Como las violaciones a mujeres, convertidas en un arma más de esas guerras entre etnias. Agresiones sexuales que afectan también a niños y niñas que, además, en demasiadas ocasiones, son reclutados/as para el combate.
Y cómo no nombrarlas. Las catástrofes naturales, que en muchos casos, tienen detrás la mano del hombre. El ser humano, en el Norte, olvida que las sequías más graves o las inundaciones más devastadoras afectan al Sur, y sobre todo a África. Y es que no debemos perder de vista que la economía de la mayoría de la población africana es de susbsistencia, depende de los cultivos, depende de la tierra que, castigada, deja sin nada que llevarse a la boca a millones de personas.
54 países con cientos de etnias e idiomas a los que olvidamos cuando más lo necesitan. Más del 50% de la población, o lo que es lo mismo, 350 millones de personas viven con menos de un dólar cada día. África paga anualmente cerca de 20.000 millones de dólares en pagos de deuda externa, aún pese a las condonaciones.





