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Denis Gadah, director de Handicap International Togo

“Faltan muchos recursos para controlar la úlcera de Buruli en Togo”

Anesvad.- ¿Cómo funciona en la actualidad el sistema sanitario togolés?

Denis Gadah.- El sector de la salud pública en Togo está tratando de salir de una larga crisis que ha sufrido desde 1990 en relación con diversas gestiones políticas erróneas que han derivado en la suspensión de la cooperación entre nuestro país y la Unión Europea. Algo que ha dañado seriamente la financiación y los recursos para nuestro sistema sanitario.

A.- ¿Existen muchos déficits o carencias en el sistema de salud? ¿Y en el caso de la úlcera de Buruli?

D. G.- En el caso de la úlcera de Buruli (UB) existe una falta clara de recursos financieros y materiales (ausencia de vehículos, motocicletas, etc., para desplazar a los centros de salud a las personas afectadas por la enfermedad). Igualmente, faltan recursos humanos para el control de la úlcera de Buruli. A esto hay que añadir la falta de datos epidemiológicos nacionales en esta enfermedad, así como el escaso conocimiento que tiene sobre esta afección el personal médico del sistema público de salud.


A.- Esta debilidad manifiesta, ¿tiene relación directa con la fuga de cerebros, especialmente entre los médicos que marchan a occidente?
D. G.- La razón principal de nuestra ‘fuga de cerebros’ es la falta de motivación del personal médico. Ahí radica el problema.

A.- ¿Existe una falta significativa de trabajadores de salud pública en el país?
D. G.- Sí. Existe una falta importante de profesionales de la salud. La mayoría de ellos operan en el extranjero, donde están mucho más motivados y con condiciones laborales muy superiores. Los que están en el país están trabajando por sí mismos/as en clínicas privadas, pero para el resto de personal médico ordinario es muy complicado acceder a ejercer en una clínica, es algo excepcional.

A.- Imagino que esta ‘fuga de cerebros’ también habrá hecho mella en el tratamiento e investigación de la úlcera de Buruli…
D. G.- Sí. La situación afecta seriamente a la gestión de casos de Buruli, especialmente para las lesiones más graves, que son las que requieren cirugía. Hay una falta significativa de personal de salud en el departamento de cirugía, e incluso si hay una persona al mando en un centro, él o ella está obligado/a a tratar y abordar otras enfermedades y emergencias además de todos los casos de Buruli.

A.- ¿Esta falta de personal médico para atender enfermedades desatendidas se está replicando en el resto del continente africano?
D. G.- El principal problema es que no tenemos cirujanos y, sin embargo, cada vez hay más casos de esta enfermedad desatendida. Ahora mismo África tiene un serio obstáculo que sortear en lo que respecta al personal sanitario. En mi caso y en el de mi país, sabemos que estamos en la era de los antibióticos y no siempre se requiere cirugía, lo cual alivia la falta de personal. Ante esta situación, en África debemos embarcarnos en gran medida en la detección temprana y precoz de casos a fin de evitar que las lesiones sean de gran tamaño. La labor en sensibilización es fundamental. Una vez que se identifican los casos en una etapa temprana, el impacto de la falta profesional de la salud se dejará de sentir tanto.

 A.- ¿Se llega a cubrir en Togo el servicio mínimo en Atención Primaria en Salud (APS)?

D. G.- Se hacen grandes esfuerzos pero cuesta mucho, sobre todo cuando careces de los suficientes recursos humanos y técnicos.

 A.- ¿Se hace muy pesado combatir una enfermedad desatendida como la UB en un país como el suyo?
D. G.- Sí.  Resulta muy complicado combatir esta enfermedad en mi país. Sólo hay dos organizaciones no gubernamentales internacionales, Handicap International (HI) y Deutsche Lepra-und Tuberkulosehilfe (DAHW), involucradas en el ámbito del control de la UB en Togo. Sólo tenemos un tratamiento de UB y centro de referencia para todo el país. El trabajo de la UB se hace en sólo una de las seis regiones del país, que es la región marítima, que está considerada como la más endémica. No hemos sido capaces de descentralizar el tratamiento antibiótico que establecen desde el Gobierno. El Ministerio de Salud de Togo no ha asignado todavía ningún fondo en condiciones para controlar la UB. Sólo HI con el apoyo financiero de la Fundación Anesvad, así como DAHW con fondos de la Comisión Europea, están llevando a cabo actividades de control de la UB en Togo.

A.- ¿Cuál es la queja más repetida entre los especialistas de UB en Togo?

D. G.- Primero, el desconocimiento que hay sobre la enfermedad, algo que se da entre los propios compañeros del sector salud. También los problemas en el diagnóstico y cuidado de UB. Pero todos tienen claro que es necesario capacitar bien a los/as trabajadores/as comunitarios de salud para la detección precoz. Pero para ello hay que movilizar más y mejor a las propias comunidades rurales del país.

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