La ‘vinchuca’ migra a nuevos lugares y el mal de Chagas se globaliza
Hace tiempo que la comunidad científica viene avisando de la expansión de Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) por regiones del mundo donde antes no existián.
En la actualidad, tanto las migraciones, constantes y numerosas en un mundo globalizado, así como el cambio climático y las alteraciones ambientales, están provocando que algunas de estas enfermedades hagan acto de presencia en lugares en donde nunca han sido endémicos.
Un ejemplo de este fenómeno es el mal de Chagas. En la actualidad ya son 10 millones las personas infectadas en todo el mundo por el 'Trypanosoma cruzi', el parásito que causa la enfermedad, potencialmente mortal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte ahora de que este mal, confinado hasta hace poco en la región de América Latina y el Caribe, se ha extendido ya por otros continentes.
Según informa la OMS en su página web, aunque la enfermedad de Chagas se encuentra principalmente en Sudamérica, en las últimas décadas se ha observado con mayor frecuencia en EEUU, Canadá, muchos países europeos y algunos del Pacífico Occidental, debido, fundamentalmente, a los movimientos migratorios. Con menor frecuencia se debe a la infección a través de transfusiones sanguíneas, transmisión vertical (de la madre infectada a su hijo) o donación de órganos.
La enfermedad del Chagas también es conocida como el “sida de los pobres” o la “enfermedad olvidada”. Un mal que no figura como un problema de salud pública en varios países en los que está presente pero que puede hacer estragos en las poblaciones más vulnerables y empobrecidas. En varios de estos países en donde la enfermedad es endémica, tabajamos desde la Fundación Anesvad con un claro enfoque preventivo. La prevención es un factor clave para evitar que en lugares endémicos, como por ejemplo Centroamérica, disminuya el número de casos.
Por ejemplo, El Salvador, es un lugar especialmente susceptible a esta ETD. Según el Ministerio de Salud salvadoreño, un total de 81.000 personas son susceptibles a contagios. Para la ministra de Salud, María Isabel Rodríguez, las cifras de personas que podrían contraer el mal de Chagas sobrepasa a los contagios de VIH-SIDA.
Aunque la OMS sostiene que desde los años 90 se han logrado "adelantos importantes" en el control del parásito en América Latina, reconoce que es necesario mejorar el acceso al diagnóstico y al tratamiento por parte de millones de personas infectadas. Del mismo modo, la organización indica que hay que parar el resurgimiento de la enfermedad en lugares donde se había avanzado en el control, como sucede en la región del Chaco de Argentina y Bolivia.
Del mismo modo, hay que abordar el surgimiento de la enfermedad de Chagas en territorios donde antes se consideraba que no existía, como la cuenca amazónica, y garantizar la sostenibilidad, el mantenimiento y el afianzamiento de los adelantos en materia de control.





