Cerca de 900 millones de personas viven sin agua potable
Ningún ser humano puede vivir sin agua. Un recurso básico, fuente de toda vida. Sin ella, desaparece todo. Por todo esto, es necesario colocar fechas en el calendario para recordar que no todo el mundo tiene derecho a una fuente de agua saludable. No todas las personas pueden acceder a un consumo cuantitativo y cualitativo de agua que garantice su existencia. Para recordar esta situación existe una fecha simbólica: el 22 de marzo de cada año es el Día Mundial del Agua.
Al menos, es así para la Asamblea General de Naciones Unidas. En su resolución 47/193 del 22 de diciembre de 1992, declaró que el Día Mundial del Agua se celebraría el 22 de marzo de cada año a partir de 1993. La fecha se estableció como una gran ocasión para recordar a todos que mediante esfuerzos concretos se puede proveer de agua potable a toda la humanidad y para concienciar sobre los grandes problemas que se derivan ante la escasez del agua o la contaminación de ésta.
A día de hoy, por desgracia, unos 900 millones de seres humanos viven sin agua potable y el triple sin saneamiento, lo que deriva en múltiples problemas de salud. Una década después de los compromisos adoptados por la ONU para mejorar la vida de las personas más desfavorecidas a través de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), 884 millones de personas viven sin acceso a agua potable y 2.600 millones no cuentan con los servicios mínimos de saneamiento.
Por suerte, no todo son malas noticias. Un nuevo informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que a pesar de estas escalofriantes cifras, algunos avances son realmente alentadores, ya que un 87% de la población mundial ya bebe y utiliza agua apta para el consumo. Desde la Fundación ANESVAD queremos sumarnos a este día porque tenemos muy claro que sin agua apta para el consumo humano no hay salud: muchas fuentes de agua de las poblaciones más pobres del planeta son auténticos focos de contaminación y enfermedades. La principal causa: la falta de saneamiento.
Proyecto de saneamiento de agua en Perú
Conscientes de esta dura realidad, desde la Fundación ANESVAD estamos trabajando en pro del saneamiento del agua para el consumo, así como por la dotación de agua segura para cientos de familias de las áreas rurales de distintos países del Sur. Un ejemplo de ello es el proyecto que actualmente tenemos vigente junto a nuestra contraparte Haren-Alde para mejorar el estado de salud de la población más desfavorable de los distritos de Chimbán, Pión y San Luis de Lúcma (Perú).
En esta zona alejada de la mano del Gobierno en el Perú, llevamos a cabo junto a Haren-Alde la construcción de un sistema que dota de agua segura a 340 familias que viven en situación de extrema pobreza. Estas poblaciones se abastecían de bolsas de agua y charcas formadas por la lluvia en las que abrevaban los distintos ganados de la zona, lo que creaba unas condiciones propicias para la diseminación de enfermedades contagiosas de tipo gastrointestinal.
La meta del proyecto consiste en aprovechar los manantiales, fortalecer las capacidades de la población local y, construir una red de distribución que abasteciese de agua mediante conexiones domiciliarias a 340 familias. Asimismo, se brinda capacitación a las poblaciones beneficiarias, las JASS y el personal de salud del ámbito de intervención, con el fin de disminuir los factores de riesgo y asegurar adecuados niveles de vida a la población.
Con este proyecto y muchos otros, nuestra Fundación sigue luchando para que la salud sea un derecho accesible para todas las personas. Y para que exista salud, tiene que existir agua potable, algo que de lo que todavía carecen en numerosas poblaciones del Sur. Hoy es un buen día para reflexionar acerca de esta dura realidad.





