Primeros pasos para un tratamiento medicamentoso.
De las diversas investigaciones que se han puesto en marcha
en los últimos años, la OMS ha respaldado recientemente
el tratamiento basado en una combinación de rifampicina y
estreptomicina, y ha editado una guía para la administración
de estos medicamentos.
La cirugía, hasta hace poco única forma de hacer frente
a la enfermedad, presenta grandes inconvenientes para los pacientes:
requiere largos periodos de hospitalización, durante los
cuales se suceden varias intervenciones con curas pre y post-operatorias
que resultan muy dolorosas, y conlleva una elevada tasa de recaídas.
Por estas razones, los pacientes se niegan en ocasiones a pasar
por quirófano. Pero además, el tratamiento quirúrgico
resulta costoso y requiere infraestructuras sanitarias y personal
médico formado, recursos de los que a menudo carecen los
países afectados.
La eficacia de este tratamiento antibiótico supone por lo
tanto un importante avance en la lucha contra la úlcera de
Buruli, ya que permite reducir el número de intervenciones
quirúrgicas.
Detección precoz para evitar incapacidades.
Debido a las dificultades que entraña la cirugía, resulta fundamental hacer hincapié en la detección precoz de la enfermedad para diagnosticarla en la primera fase, cuando el tratamiento es relativamente sencillo. En los estados más avanzados, la curación resulta más complicada y produce incapacidades en un 25% de los casos.
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