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2013-03-15

Categoría: Innovación Social

Cuando hablamos de comunicación, ¿de qué estamos hablando?

La Comunicación para el Desarrollo (C4D) debe ser parte de los proyectos al desarrollo.

Si entendemos la comunicación como elemento transformador de la realidad, esto no puede ser menos en los países del Sur. Elegir buenos cauces en la comunicación y acertar con los mensajes a transmitir son dos factores clave para potenciar el desarrollo. La Comunicación para el Desarrollo (C4D) debe ser parte de los proyectos al desarrollo como un proceso más en la estrategia de cambio.

La C4D se entiende como participativa y tiene en cuenta a aquellas personas para las que va dirigida, refuerza mensajes y se adapta a las realidades no solo en los contenidos, sino también en los cauces empleados. En ese sentido, podemos entenderla como un proceso bidireccional. Está íntimamente ligada al Enfoque Basado en Derechos Humanos (EBDH) porque tiene en cuenta, ante todo, a quienes son los protagonistas de su desarrollo, los titulares de derechos. Si hablamos de intervenciones con vocación de continuidad y de sostenibilidad pero que sean “autónomas” después de un apoyo, la comunicación es clave. Si hablamos de hacer partícipes a las sociedades en las que intervenimos como protagonistas de su propio desarrollo, fomentar la sensibilización sobre los temas que más les afectan y lanzar los mensajes más adecuados para favorecer la mejora de su calidad de vida, es una obligación que no podemos negar.

Debemos tener en cuenta, en definitiva, que lo que el EBDH pretende es una movilización social, un cambio de prisma y la comunicación social, como altavoz de las inquietudes de las personas que componen una sociedad, es fundamental. Porque conseguimos facilitar la transformación de las personas y, en definitiva, de las comunidades convirtiéndoles en conocedoras de sus derechos y facilitamos, además, que se promuevan procesos de cambio permitiéndoles expresar su mundo tal y como lo ven. Así entendida, la C4D es un proceso y un producto. Y ambas caras son necesarias.

En el año 2006, en Roma, se acuñó el término C4D como un proceso social basado en el diálogo, en el que se emplea gran variedad de instrumentos y que tiene que ver con la búsqueda de un cambio significativo y sostenible. La comunicación es pues un agente de cambio y una de las llaves para lograr el desarrollo.

Los resultados que pueden obtenerse bajo este prisma son tangibles porque revierten claramente en una mejora de la calidad de vida de la sociedad. La primera conclusión, y de la que derivan todas las demás, es que las propias comunidades se convierten en agentes del cambio. Según esta idea, para que una comunidad pueda participar, pueda conocer cuáles son sus derechos, tiene que tener la información necesaria y haber participado en definir sus problemas. Participar activamente en este proceso empodera, visibiliza a sectores que antes no tenían voz, hace públicos los problemas y fomenta el cambio en políticas públicas.

En definitiva, da prioridad a los sistemas y procesos de comunicación que permiten a las personas deliberar y expresar su opinión sobre asuntos importantes de su bienestar lo que la convierte en parte esencial de los programas dirigidos a alcanzar, de manera equitativa y sostenible, los Objetivos de Desarrollo del Milenio y otras prioridades de desarrollo.

 

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