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2012-03-02

Categoría: Derecho a la Salud

Cuatro mujeres, cuatro historias

Cuatro mujeres Derecho a la salud

La vida para cada una de ellas es diferente. Entre ellas y con ellos. Porque en América Latina, África y Asia la desigualdad es todavía mayor que en los países del Norte, cuatro mujeres nos cuentan sus luchas, sus reivindicaciones y su experiencia.

MARIA PILAR RAMÍREZ (GUATEMALA)

“El reconocimiento del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer es importante porque plantea, al menos un día en el calendario, en el que se habla de la necesidad de lograr la igualdad”

Es promotora de salud desde hace 26 años. Trabaja para ASECSA, ONG Guatemalteca con la que desarrollamos nuestros proyectos en San Miguel Pochuta. Contra viento y marea. Porque primero tuvo que aprender a leer y a escribir. Porque además, ser mujer y trabajar no es lo más común en su país. Contó con el apoyo incondicional de su marido y sus hijos, un chico y dos mujeres que dicen “mi mamá es mi orgullo”. Así ha podido desempeñar un trabajo fundamental en su comunidad, situada a cuatro horas del centro de salud más cercano. Con su apoyo y gracias a la confianza demostrada por su comunidad, pudo seguir con su formación.

Contó con el apoyo incondicional de su marido y sus hijos, un chico y dos mujeres que dicen “mi mamá es mi orgullo”

“Ser promotora de salud es fundamental aquí. Prestamos ayuda que de otro modo no tendríamos”. Ahora insisten con las más jóvenes. Para que quienes tengan aptitudes y voluntad puedan salir de sus casas. “Porque en lo cotidiano está el cambio”, asegura. “Hay que trabajar desde lo más cercano”, añade Pilar, porque aunque en San Miguel Pochuto se avala el trabajo de la mujer, la concepción predominante sigue siendo la de que se quede en el hogar. “Damos ejemplo”, prosigue. “Todas las personas que trabajamos como promotoras de salud, seamos hombres o mujeres, hacemos lo mismo, llevamos a cabo las mismas tareas para que no haya diferencias, para, desde nuestro trabajo, alcanzar la equidad”, insiste.

“El reconocimiento del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer es importante porque plantea, al menos un día en el calendario, en el que se habla de la necesidad de lograr la igualdad y de abordar las diferencias que, todavía hoy, persisten entre hombres y mujeres”, reconoce Pilar.

ISHRAT SHAMIM (BANGLADESH)

“La sociedad bangladesí conserva una estructura social patriarcal que relega a las mujeres a una situación de absoluta subordinación”

Lleva trabajando codo con codo con Anesvad desde 2006. En la actualidad sigue haciéndolo con una investigación de trata y con un proyecto piloto par abordar la trata de seres humanos y sus implicaciones en salud. Ella es presidenta en Bangladesh del Center for Women and Children Studies (CWCS), que colabora para mejorar la calidad de vida de muchas mujeres víctimas de la trata. Un centro que lleva años luchando contra la lacra de la explotación sexual y que trabaja por ofrecer una vida mejor a todas las personas que han sufrido directa o indirectamente el drama del tráfico de personas.

Ella, desde la posición que le brinda trabajar con mujeres que han vivido en primera persona la explotación y la trata, cuenta lo que significa un día como el de hoy, Día Internacional de los Derechos de la Mujer: “Durante el día de hoy y, a lo igual que hacen muchas ONGD, recordamos mediante diversos actos y programas la violencia que sufren las mujeres, así como los mecanismos que existen para frenar esta violencia”.

Aunque su trabajo, el de Shamim, no es trabajo de un solo día: “Nosotras tenemos muy presente este día la problemática del tráfico de mujeres y niños y niñas en Bangladesh, aunque es un trabajo que desarrollamos todo el año y sobre el que sensibilizamos todos los días, no sólo hoy”.

Sus reivindicaciones no se quedan ahí. Shamim se adentra en la injusta estructura familiar que está presente en la sociedad bangladesí. “En una fecha como hoy, no está de más recordar que actualmente las mujeres de aquí sufren duras injusticias, tanto laborales como en las herencias, donde las mujeres heredan la mitad que los hombres. Igualmente, la estructura social es patriarcal y las mujeres juegan un papel de absoluta subordinación tanto en las propias familias como en la sociedad en general”, explica.

OUEDRAGO RAMATA y KOUADIO AYA JACQUELINE (COSTA DE MARFIL)

"Es una jornada para reivindicar, para pedir lo que por derecho y por igualdad corresponde a las mujeres. Es una manera de rendirle homenaje"

Trabajan en Costa de Marfil, en el Centro de Tratamiento de úlcera de Buruli de Kongouanou. Ambas coinciden: “En nuestro país, cada vez es más común que las mujeres se incorporen al mercado laboral. Tienen las mismas capacidades intelectuales que los hombres, así que no sólo es normal, sino importante encontrar a mujeres que trabajan fuera de casa”.

Para las dos, trabajar en el centro de salud con el que colabora Anesvad es una manera de tener los mismos derechos que los hombres. Y reconocen que es la hora de la emancipación de la mujer. De olvidar tiempos pasados en los que era difícil admitir que una mujer pudiera contribuir con sus ingresos al sostenimiento de la familia.

“Celebrar el Día Internacional de la Mujer es importante”, reconocen. “Es una jornada para reivindicar, para pedir lo que por derecho y por igualdad corresponde a las mujeres. Es una manera de rendirle homenaje”, insisten.

Y para finalizar una crítica: “A pesar de que en muchos países se ha avanzado en el reconocimiento de la igualdad, no es suficiente. Los derechos de las mujeres son ignorados en demasiados lugares. No se escolariza a las niñas, los matrimonios forzados y la violencia intrafamiliar son violaciones de los derechos de la mujer”.

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