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2014-01-21

Categoría: Trata de seres humanos

Por la dignidad de las víctimas en Khulna

La presión demográfica que se sufre en Bangladesh es la más alta del planeta, y se alía con la extrema pobreza para empujar a multitud de personas en brazos del vecino gigante indio, que rodea al país, como si de una pitón se tratara, por tres de sus cuatro lados, y quien pretenda salir de Bangladesh desde el mar deberá antes atravesar los Sundarband, el más grande bosque de manglares del planeta, una maraña vegetal en la que viven cuatrocientos tigres de Bengala, que todos los años atacan y matan a más personas aquí que en ningún otro lugar de Asia.

Así, la ruta principal de emigración de Bangladesh discurre hacia el oeste, en búsqueda de la gran urbe india de Calcuta, pero las mafias que trafican con personas, sobre todo mujeres y adolescentes, actúan a ambos lados de la frontera, y es en la provincia bangladesí de Khulna donde Anesvad quiere asistirlas, en colaboración con la OIM, Organización Internacional para las Migraciones creada por Naciones Unidas en 1951, y también con la ONG local denominada Rupantar, palabra que significa “transformación” en bengalí.

Rupantar opera desde 1992 en el sudoeste de Bangladesh, y Anesvad se suma ahora a su loable objetivo de paliar las tremendas consecuencias personales y sociales que sufren quienes han sido víctimas de las redes de trata de seres humanos, normalmente mujeres y adolescentes, tanto chicos como chicas.

Hablamos de un tráfico de personas que engaña, explota, esclaviza laboral y sexualmente, y que además provoca el estigma social de quien logra sobrevivir a tan dramática experiencia, ya que, a menudo, las víctimas de trata de seres humanos contraen graves enfermedades, como es el SIDA, o son consideradas indignas de reintegrarse en sus comunidades de origen.

Rupantar transmite a la población mensajes tanto de prevención como de solidaridad, mediante la recuperación de una tradición cultural considerada extinta, la denominada canción Pot, pero resulta también muy necesaria la implicación de los poderes locales, que mediante nuestro proyecto de colaboración van a ser ayudados tanto para que mejoren sus infraestructuras médicas, como su disposición a la hora de proporcionar bienestar mental y social a quien haya sido víctima de la trata.

El proyecto de colaboración de la Fundación Anesvad con la ONG local Rupantar y la OIM, organización intergubernamental de Naciones Unidas, se desarrollará en 23 localidades de los distritos de Jessore y Satkhira, dentro de la división de Khulna y en la frontera con el estado de West Bengal en India.

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