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2018-11-07

Categoría: Desigualdades

El papel clave de la educación para alcanzar el empoderamiento femenino en África

Guillermo González

Las mujeres son una importante fuerza laboral en África

Joyce Banda, expresidenta de Malawi, reflexiona sobre la importancia del aula, donde “se debe enseñar a las niñas a valorarse a sí mismas y como grupo, y que tienen derecho a recibir educación, estar sanas y empoderarse”.

Para Anesvad, luchar contra la lepra, la úlcera de Buruli o el pian implica necesariamente conocer la realidad de los países en los que actuamos. Y en esta realidad destaca una evidencia que no podemos pasar por alto en nuestro trabajo: la discriminación que sufren las mujeres en el acceso al Derecho a la Salud que las asiste. Se trata de una discriminación culturalmente arraigada, que tiene su origen en las barreras sociales que se imponen a las mujeres desde que son niñas.

Afortunadamente, poco a poco las mujeres van recuperando su posición en la esfera laboral, cultural, política y social. Y aunque es un largo camino el que hay que recorrer, testimonios como el de la expresidenta de la República de Malawi, Joyce Banda, contribuyen a avanzar en materia de igualdad.

Banda es fundadora de la Fundación que lleva su nombre, cuyo objetivo es fortalecer la independencia financiera de las mujeres de Malawi y así crear las condiciones para el desarrollo y surgimiento de chicas jóvenes como futuras líderes. Además de por sus logros, a lo largo de su trayectoria profesional, Banda ha sido reconocida como una de las feministas más destacadas de África. Por ese motivo, por su conocimiento del contexto, su opinión sobre el empoderamiento de la mujer africana es tan valiosa.

Para ilustrar la situación de la mujer en África, Banda utiliza el ejemplo de una amiga de su infancia. “Chrissie era la alumna estrella del pueblo de Malawi donde crecí, pero tuvo que desertar de la secundaria porque su familia no se podía permitir los seis dólares de gastos mensuales. Antes de cumplir los 18 estaba casada y con un hijo, y nunca salió del pueblo donde nacimos.

El caso de Chrissie es el opuesto al suyo, ya que “cuando tenía ocho años, un amigo de la familia le dijo a mi padre que pensaba que estaba destinada al liderazgo. Mi papá nunca me dejó olvidar esa estimulante observación, y como resultado de su aliento constante, aproveché cada oportunidad que tuve para hacer realidad la profecía de nuestro amigo. Debo muchos de mis logros a mi fallecido padre, que siempre creyó en mí”.

Por desgracia, Banda señala que la mayoría de las chicas africanas no tienen tanta suerte. A pesar de sus cualidades, existen barreras que coartan su potencial. Esta situación es especialmente cierta en las áreas rurales de África, donde la pobreza, los abusos y la tradición conspiran para limitar las oportunidades, como en el caso de su amiga Chrissie. Hoy, hay más de 130 millones de chicas sin acceso a la escuela en todo el planeta, sin que sea su propia responsabilidad. Para cuando muchas chicas africanas cumplen los diez años, su destino ya está marcado. Algunas son víctimas de dañinas prácticas culturales, como la mutilación genital femenina y el matrimonio infantil, o se las envía a laborar los campos o a trabajar como asistentas del hogar.

Para Banda, “el cambio de las normas culturales endémicas sobre género e identidad (y el desarrollo de más líderes femeninas) comienza en el aula. Se debe enseñar a las niñas en edad escolar a valorarse a sí mismas y como grupo, y que tienen derecho a recibir educación, estar sanas y empoderarse”.

Banda comenta que hay partes de África que avanzan en la dirección correcta. “Hoy, cerca de un cuarto de los parlamentarios de los países subsaharianos son mujeres, mientras que en 1997 la cifra era de solo un 10%. Ruanda posee el más alto porcentaje de legisladoras del mundo. Y en toda África han sido electas mujeres en funciones de liderazgo en todos los niveles de gobierno”.

Conscientes de la importancia de que a la mujer se le otorgue el rol determinante que le corresponde, las intervenciones de Anesvad en su lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) y por la mejora de la salud en los países en los que actúa (Ghana, Benín, Costa de Marfil y Thogo) incorporan siempre el enfoque de género.

(Copyright: Project Syndicate, 2018. Fuente: El País)

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