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2013-09-02

Categoría: Salud

El idioma de la salud

El Derecho a la salud no entiende de idiomas ni barreras.

Decía el famoso microbiólogo norteamericano René Dubos que la salud es principalmente “una medida de la capacidad de cada persona de hacer o convertirse en lo que quiere ser”. Por otro lado, John De Saint concebía la salud como “el equilibrio dinámico de los factores de riesgo entre el medio y dentro de ciertos parámetros”.

Lo que está claro es que la salud de las personas cuenta con muchas variables y determinantes. Hay que tener en cuenta que cada cultura tiene una percepción diferente del buen estado mental y social de las personas, aunque en todas se percibe con claridad que el individuo/a que padece una afección tiene derecho a tratarse y luchar por superarla.

Durante muchos años y todavía hoy se asocia la salud con no sufrir una enfermedad o dolencia, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva tiempo recordándonos que también es salud disponer de un completo bienestar físico, mental y social.

Múltiples factores

Por tanto desde hace tiempo ya no hablamos solo de un metabolismo, un organismo o de células. Ahora en el idioma de la salud es muy importante el hábito de vida de la persona (prevención) y factores como el entorno ambiental que le rodea (pongamos excesiva contaminación o la mala calidad de los alimentos que se consumen). Los factores son ahora múltiples.

Lo que ya es una evidencia hoy es la necesidad de prevenir antes que curar. En muchos países de escasos recursos la prevención es fundamental, corrigiendo determinados hábitos se pueden evitar muchas afecciones y eso es algo que desde Anesvad abordamos con especial atención desde hace años.

Nuestros promotores y nuestras promotoras de salud van aldea por aldea recordando a la gente empobrecida la necesidad de mantener buenos hábitos de alimentación, higiene o de salud ambiental para no caer enfermos/as.

Igualmente desde hace años hacemos incidencia y dialogamos con numerosos agentes sociales y autoridades para lograr que las poblaciones sean protagonistas y partícipes en los procesos que facilitan el acceso a la salud de todas ellas.

El idioma de la salud no entiende de barreras cuando se trata de que cualquier persona tenga un mínimo conocimiento sobre su propia salud y de sus derechos. Y es que la salud es un derecho universal, así que de eso no hay duda.

 

 

 

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