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2015-02-10

Categoría: Salud Materno-Infantil

Embarazo, parto y derechos sexuales seguros

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Adrián Seminario

Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud

Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación.

En este sentido la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide garantizar el acceso universal a una salud sexual y reproductiva segura, aceptable y de buena calidad, especialmente el acceso a los anticonceptivos y a la atención de la salud materna, que puede reducir drásticamente los índices globales de morbimortalidad materna.

En las últimas décadas, han mejorado los índices de parto en centros de salud, dado que, con mayor frecuencia, se incentiva a las mujeres a concurrir a estos para la asistencia del parto mediante estrategias de generación de la demanda, la movilización de la comunidad, la educación, los incentivos financieros o las acciones políticas.

Sin embargo, un número cada vez mayor de investigaciones sobre las experiencias de las mujeres en el embarazo y, en particular, el parto, plantean un panorama alarmante. Muchas mujeres en todo el mundo sufren un trato irrespetuoso, ofensivo o negligente durante el parto en centros de salud.

Si bien es posible que, durante el embarazo, el parto y el puerperio, se trate a las mujeres de manera irrespetuosa y ofensiva, hay que tener presente que ellas son especialmente vulnerables durante el parto

Es más probable que las mujeres adolescentes, las solteras, las de nivel socioeconómico bajo, las que pertenecen a una minoría étnica, las inmigrantes y las que padecen VIH, entre otras, sufran un trato más irrespetuoso.

Respeto al parto intercultural

Desde Anesvad sabemos que los sistemas de salud deben responsabilizarse del trato brindado a las mujeres en el parto y de garantizar que se elaboren y se ejecuten políticas claras sobre derechos y normas éticas.

Igualmente, en nuestros proyectos de salud materna con minorías étnicas respetamos la realización del parto intercultural, siempre que no suponga un menoscabo de la salud de la madre o del niño/a.

Más allá de la atención en los centros de salud, en algunos lugares de África también formamos a parteras tradicionales para que adquieran los conocimientos necesarios para poder asistir correctamente a mujeres embarazadas.Desde la comunidad hasta el centro de salud trabajamos todos los aspectos para que el embarazo, el parto y el puerperio sean lo más respetuoso posible para cada mujer.

Todas las mujeres tienen derecho a recibir el más alto nivel de cuidados en salud, que incluye el derecho a una atención digna y respetuosa en el embarazo y en el parto, y el derecho a no sufrir violencia ni discriminación.
En este sentido la declaración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) pide garantizar el acceso universal a una salud sexual y reproductiva segura, aceptable y de buena calidad, especialmente el acceso a los anticonceptivos y a la atención de la salud materna, que puede reducir drásticamente los índices globales de morbimortalidad materna.
En las últimas décadas, han mejorado los índices de parto en centros de salud, dado que, con mayor frecuencia, se incentiva a las mujeres a concurrir a estos para la asistencia del parto mediante estrategias de generación de la demanda, la movilización de la comunidad, la educación, los incentivos financieros o las acciones políticas.
Sin embargo, un número cada vez mayor de investigaciones sobre las experiencias de las mujeres en el embarazo y, en particular, el parto, plantean un panorama alarmante. Muchas mujeres en todo el mundo sufren un trato irrespetuoso, ofensivo o negligente durante el parto en centros de salud.
Si bien es posible que, durante el embarazo, el parto y el puerperio, se trate a las mujeres de manera irrespetuosa y ofensiva, hay que tener presente que ellas son especialmente vulnerables durante el parto
Es más probable que las mujeres adolescentes, las solteras, las de nivel socioeconómico bajo, las que pertenecen a una minoría étnica, las inmigrantes y las que padecen VIH, entre otras, sufran un trato más irrespetuoso.
Desde Anesvad sabemos que los sistemas de salud deben responsabilizarse del trato brindado a las mujeres en el parto y de garantizar que se elaboren y se ejecuten políticas claras sobre derechos y normas éticas.
Igualmente, en nuestros proyectos de salud materna con minorías étnicas respetamos la realización del parto intercultural, siempre que no suponga un menoscabo de la salud de la madre o del niño/a.
Más allá de la atención en los centros de salud, en algunos lugares de África también formamos a parteras tradicionales para que adquieran los conocimientos necesarios para poder asistir correctamente a mujeres embarazadas.
Desde la comunidad hasta el centro de salud trabajamos todos los aspectos para que el embarazo, el parto y el puerperio sean lo más respetuoso posible para cada mujer.

 

 

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