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2017-01-31

Categoría: Anesvad

Cinco años de la Declaración de Londres

Miren Hualde Amunarriz

Las enfermedades tropicales desatendidas son enfermedades evitables y tratables cuya carga pesa sobre todo en las comunidades más pobres, marginadas y a menudo más remotas del mundo. Afectan a a más de 1.000 millones de personas y a pesar de no causar muertes directas sí generan dolor, sufrimiento, discapacidad y estigma para quienes las sufren. De esta manera, las personas afectadas tienen difícil salir del círculo de la pobreza, trabajar y recuperar sus vidas.

En el año 2012 los gobiernos de Estados Unidos, Reino Unido y Emiratos Árabes Unidos, la Fundación Bill y Melinda Gates, el Banco Mundial y otras organizaciones del campo de la salud, así como 13 compañías farmacéuticas firmaron la conocida como Declaración de Londres con el objetivo de "controlar o erradicar" 10 de las 17 enfermedades tropicales olvidadas antes de 2020. Un éxito al recoger negro sobre blanco un compromiso para paliar el impacto de estas enfermedades en las poblaciones más vulnerables y olvidadas del planeta. Los socios aportaron alrededor de 785 millones de dólares -unos 594 millones de euros- y contaron, además, con el compromiso de gobiernos de regiones afectadas directamente por las enfermedades. Para cumplir con el objetivo marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) estas organizaciones públicas y privadas anunciaron la erradicación en ese plazo de 2020 de enfermedades como la filariasis linfática (elenfatiasis), la dracunculiasis, tracoma, la enfermedad del sueño y la lepra. De la misma forma, esperaban poder controlar patologías como la helmintiasis, la esquistosomiasis, la oncocercosis, la enfermedad del Chagas y la leishmaniasis visceral.

En los últimos cinco años se han logrado enormes progresos, que sólo han sido posibles gracias a los esfuerzos conjuntos y comprometidos de numerosas asociaciones intersectoriales que continúan en la actualidad. Se han producido importantes progresos en enfermedades como la tripanosomiasis africana humana o la enfermedad del sueño pero todavía son muchas que carecen de soluciones específicas. Por ejemplo, la úlcera de Buruli, enfermedad para la que existe tratamiento pero sobre la que a día de hoy se desconoce el modo de transmisión

Anesvad y las ETDs

El trabajo de Anesvad en la lucha contra las ETDs arrancó en África hace ya 23 años con primeros proyectos en Ruanda. Poco a poco, nuestras intervenciones en Benín y Csota de Marfil fueron cobrando peso en la lucha contra estas enfermedades y la organización tiene todo un recorrido de especialización en combatir la úlcera de Buruli no solo en esos dos páises, sino también en Togo y Ghana. Además, desde hace más de 20 años acumula experiencia en la lucha contra la lepra en la India, el pais que recoge la mayor cantidad de nuevos casos detectados al año de esta enfermedad. Hasta 2020 queremos contribuir a los objetivos marcados por la Organización Mudial de la Salud en el marco de estas enfermedades como son el control de la úlcera de Buruli, la eliminación de la lepra y la erradicación del pian.

No podemos parar ahora.

 

 

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