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2013-11-12

Categoría: Salud

Enfermedades como la malaria o el dengue dependen del clima más de lo que pensamos

En Haití conocen de cerca los efectos del cambio climático.

El cambio climático influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud. Un aire limpio, poder consumir agua potable, no vivir entre un exceso de contaminación o tener una vivienda segura ante las catástrofes naturales también tiene mucho que ver en la salud de las personas.

Durante el último medio siglo, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles, ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial.

En el último medio siglo el mundo se ha calentado aproximadamente 0,75 ºC. Durante los últimos 25 años el proceso se ha acelerado, y ahora se cifra en 0,18 ºC por década. El nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

Repercusiones sobre la salud

Las temperaturas extremas del aire contribuyen directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70.000 defunciones.

La malaria depende mucho del clima. Transmitida por mosquitos del género Anopheles, la malaria mata a casi un millón de personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que el cambio climático podría exponer a 2000 millones de personas más a la transmisión del dengue en la próxima década de los ochenta.

También sabemos que las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría.

A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60.000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.

 

 

 

 

 

 

 

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