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2015-02-05

Categoría: Historias desde...

"Cuando supe que el tratamiento cura la enfermedad y previene de las deformidades vi las cosas de otra manera"

Pritiam en el interior de su hogar, en un slum a las afueras de Bombay

En la India, la lepra sigue siendo una enfermedad que afecta a millones de personas. Pritiam Rajesh Sindam, una chica de 23 años es una de ellas. Aquí os contamos su historia.

En marzo de 2012 la vida de Pritiam dio un vuelco. Fue diagnosticada de lepra de tipo multibacilar (MB). No era una novedad en casa, Rajesh, su marido, había sido diagnosticado del mismo tipo de lepra dos años antes. De hecho, él era la fuente de contagio, como sucede en un gran número de casos de personas que viven en slums a las afueras de Bombay.

Si la lepra se detecta a tiempo y se trata correctamente es curable y no dejará secuelas físicas. Si se ignoran las primeras señales, la enfermedad gana terreno y las secuelas son irreversibles. Es el caso de Rajesh, que cuando fue diagnosticado de lepra, ya había consumido los huesos del pie izquierdo y perdido la sensibilidad en esa zona.

Enseguida, Rajesh empezó su tratamiento MDT (Multidrug Therapy) de doce meses. Este tratamiento elimina casi el 100% de las bacterias con su primera dosis y por tanto, la posibilidad de contagio. Pero ya era tarde para entonces, y Pritiam ya estaba infectada.

“Cuando los doctores me dijeron que tenía lepra, que mi marido me había contagiado me asusté y me pregunté por qué no nos habían dicho que él podía infectarme. No entendía la enfermedad, no entendía que él me hubiera contagiado mucho antes de empezar el tratamiento” asegura Pritiam.

La falta de educación sanitaria crea una imagen errónea de la enfermad, identificándola únicamente por las terribles secuelas que deja en casos no tratados. Como consecuencia, además, hay que tener en cuenta el estigma social que esas secuelas provocan.

“En aquel entonces temía por mi hija. Por lo que le pudiéramos haber transmitido y por lo que le podía pasar a ella. Pero cuando supe que el tratamiento cura la enfermedad y previene de las deformidades vi las cosas de otra manera”, confiesa Pritiam.

El caso de Pritiam fue diagnosticado a tiempo. Completó el tratamiento un año y evitó así tener ninguna secuela física o deformidad. Sin embargo, Rajesh fue diagnosticado tarde y sufre una deformidad en el pie de la que nunca se recuperará. Está a la espera de una operación que financiará ALERT-INDIA (organización local socia de Anesvad) y que quizás le devuelva parte de la movilidad que ha perdido, pero los médicos no aseguran que la operación sea un éxito.

Rajesh tiene una tienda propia de fotografía en el slum de Rabale y es la principal fuente de ingresos de la familia. Gana 80 euros al mes para mantener a Pritiam, a su hija Saylee de tres años y a su madre. Pritiam trabajaba embotellando champú, pero dejó de trabajar cuando nació Saylee. Ganaba 20 céntimos la hora.

Saylee no tiene ningún síntoma de lepra. La prevención y tratamiento llevado a cabo con sus padres ha tenido, afortunadamente en este caso, su final feliz.

Texto y foto de Ana García de la Blanca.

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