Culión es uno de los lugares más bonitos del mundo. Es una isla con abundante vegetación y vida animal salvaje, con manantiales de agua dulce, playas y arrecifes de coral, habiéndose descubierto zonas potencialmente aptas para el desarrollo de proyectos marinos. Pero a pesar de su atractivo natural, hasta hace muy poco tiempo el aislamiento de Culión por miedo a la lepra era total, ya que este emplazamiento era considerado como la mayor leprosería del mundo. Poco después de que los americanos ocuparan las Islas Filipinas en 1898, las Autoridades civiles y militares se dieron cuenta de la necesidad del establecimiento de una colonia para el aislamiento, cuidado y tratamiento de todas las personas que sufrían la enfermedad de la lepra. En aquella época se pensaba que la segregación de estos enfermos del resto de la población era la medida más eficaz para combatir la enfermedad.
El Comité encargado de buscar un lugar adecuado para la colonia propuesta eligió Culión, una isla del grupo de las Calamianes, en Palawan. El 22 de Agosto de 1905, se promulgó el Decreto de Ley Nº 35, que convertía a esta isla filipina en una Colonia-Reserva exclusiva para enfermos de lepra. El 27 de Mayo de 1906 llegó a Culión el primer grupo de 370 enfermos procedentes de Cebú. Fueron recibidos por el oficial médico a cargo de la colonia, cuatro Hermanas de St. Paul de Chartres que trabajaban como enfermeras y un Padre jesuita.
Durante largos años los enfermos morían de hambre, no existían medicinas para la lucha contra esta terrible enfermedad, no se conocía ni la anestesia, no había electricidad, la mortalidad infantil alcanzaba el 80 %,...
En el año 1970, el , un jesuita español que había sido Provincial de Castilla (España) y profesor de la Universidad de Deusto (Bilbao, España), llegaba a Filipinas. Se hacía realidad un sueño que había durado 34 años: dedicar el resto de su vida al cuidado de los enfermos acogidos en la leprosería de Culión (Filipinas). Desde allí solicitó ayuda y ANESVAD respondió a su llamada, haciéndose cargo de la Procura de dicha leprosería. Y gracias a la generosidad de muchas personas se puede decir que Culión, en estos últimos años, está viviendo un auténtico Plan de Desarrollo.Actualmente tiene una población de unos 17.000 habitantes, compuesta en su mayoría por ex-enfermos de lepra curados, sus familias, personal sanitario especializado, misioneros jesuitas que ejercen su apostolado y algunos enfermos que aún padecen la enfermedad de forma activa. El resto son colonos que, despreciando el miedo a la lepra, han encontrado en la tranquilidad y belleza de la isla, con sus recursos agrícolas y marinos aún sin explotar, una posible fuente de ingresos para empezar una nueva vida con ilusión.
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