A pesar de que desde 1982 la lepra tiene cura, todavía existen
más de siete millones de enfermos en el mundo. Esto es debido
a que la lepra está intrínsecamente relacionada con
factores propios de los países de menor desarrollo, donde
la miseria y la pobreza dificultan el acceso de los enfermos al
tratamiento de cura y propician la vigencia de esta enfermedad.
Es decir, podemos afirmar que en el mundo, el cinturón de
la lepra coincide exactamente con el cinturón de la pobreza.
Se han creado los medios necesarios para extinguir la lepra y, por eso, en los países desarrollados está erradicada. Pero en otras partes del mundo el mal nunca perdió vigencia. De hecho, continúa siendo un problema de salud pública (más de un caso por cada 10.000 habitantes) en 14 países de Asia, América Latina y África. Los más afectados son: la India, Brasil, Madagascar, Mozambique, Myanmar y Nepal, que entre ellos concentran el 90% del total de casos detectados en el mundo.
El 70% de los casos diagnosticados durante 2002 eran originarios de la India. Anualmente, son localizados más de 600.000 nuevos enfermos en el mundo y el número total de personas afectadas podría calcularse en cerca de siete millones.
Otra de las razones que explican que la lepra no se haya erradicado es la continua marginación a la que se ven expuestos los afectados. Generalmente, se aíslan de la sociedad para ocultar su enfermedad o son obligados a permanecer en lugares de difícil acceso debido a un irracional miedo al contagio.
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