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2019-02-26

Categoría: Historias desde...

El reto: curarse de las secuelas invisibles de la úlcera de Buruli

Miren Hualde Amunarriz

Miren Hualde, responsable de comunicación de Anesvad, junto a Frances en la última visita que hicimos al hospital de Dunkwa

Recuperarse de una Enfermedad Tropical Desatendida no es sinónimo de estar sano. Las secuelas van mucho más allá de lo visible. La úlcera de Buruli marcará de por vida a Frances, y sus piernas son testigo permanente de este sufrimiento. Pero éste va más allá de lo que vemos.

Tal y como os contábamos hace apenas un mes, Frances ha estado ocho años en un hospital, abandonado y solo, desde que fue diagnosticado de úlcera de Buruli. Por eso hoy, aunque es un día feliz porque nos llegan noticias de su alta, tenemos que aspirar a su recuperación total, que pasa por conseguir su rehabilitación física, mental y su reinserción.

Después de estos ocho años en los que ha pasado por más de cuatro intervenciones quirúrgicas, Frances ha conseguido el alta médica tras ser trasladado del Hospital de Dunkwa (en una de las zonas más empobrecidas de Ghana) al de Agogo, también apoyado por Anesvad. El próximo paso es que reciba asistencia y formación para poder encontrar un empleo digno que le permita subsistir y poco a poco readaptarse a la vida en sociedad, de la que ha estado excluido buena parte de su juventud.

En Anesvad defendemos la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Alineándonos con la definición acuñada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el preámbulo de su constitución que sigue vigente desde 1948, trabajamos con el convencimiento de que conseguir la mejor salud para todas las personas pasa por un enfoque que va mucho más allá del biomédico. Por eso, apostamos por intervenciones que buscan la mejor integración dentro del sistema sanitario de los abordajes de las enfermedades olvidadas, para que dejen de ser cuestiones aisladas o separadas. Nuestro trabajo busca atender las necesidades de las personas más vulnerables afectadas por la úlcera de Buruli, el pian, la lepra o la filariasis linfática sin olvidarnos de que toda la población en los países de África subsahariana en los que intervenimos vea su salud mejorada.

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