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2019-04-27

Categoría: Historias desde...

Anesvad en terreno: Ghana - Día 4. Llegamos donde no llega nadie

Guillermo González

El día de hoy nuestra misión nos lleva a una zona inhóspita, muy alejada de cualquier centro urbano, en la que el pian es una enfermedad endémica.

Arrancamos el día dirigiéndonos al centro de salud de Mpohor, donde nos espera nuestro guía y traductor, Edward. Es sábado, día para los funerales en la tradición ghanesa, por lo que en nuestro camino encontramos más tráfico que el resto de la semana. La gente, de riguroso negro, se desplaza para asistir a las exequias de familiares o amigos fallecidos, celebraciones que duran todo un día.

Desde Mpohor partimos al que será nuestro primer destino del día: la remota comunidad de Mampong, a casi 50 kilómetros, y endémica de pian. Puede no parece una distancia muy grande, pero para alcanzarla nuestro coche ha de internarse por caminos muy poco frecuentados que se introducen cada vez más en territorio selvático. Se trata de una de las zonas más inhóspitas de cuantas hemos visitado en terreno ghanés. La sensación es la de entrar en un espacio muy poco frecuentado, en el que la frondosidad de los bosques es cada vez mayor. El lema “Llegamos donde no llega nadie” adquiere todo la fuerza de su significado.

Finalmente alcanzamos Mampong, tras casi dos horas de caminos sólo practicables en coche. Participamos en una asamblea a la que asiste gran parte de la comunidad. Se trata de un acto de sensibilización sobre las ETD y se insiste en la importancia de la detección precoz. A pesar de que el pian es endémico aquí, hasta que en Anesvad no pusimps en marcha, junto con el Ghana Health Service, el programa integral en de lucha contra la úlcera de Buruli, el pian o la lepra, no se sabía qué eran las heridas que presentaban muchos niños y niñas. Desde entonces, 27 han sido detectadas y curadas de esta enfermedad.

Visitamos el CHPS Compound de la zona y nos damos cuenta de la precariedad de su estado. Además, nos entrevistamos con una mujer de 80 años que tiene úlcera de Buruli y ha tardado tres años en ser diagnosticada y visitamos la poza de la que se extrae agua para toda la comunidad. En ella se están bañando muchos niños y niñas. Aquí se lavan con jabón, y luego este agua sirve para beber, limpiar la casa, cocinar…

Este día también hemos podido conocer la comunidad de Manso y su centro de salud. A pesar de contar con servicios como nevera para vacunas, sala de partos o agua corriente, en caso de complicaciones tienen que derivar a las personas al Effia Mkwanta Regional Hospital, a 20 kilómetros de distancia.

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