Los aprendizajes de las becadas, de vuelta en Camerún
No se conocían antes de que el programa La Beca De Todas de Fundación Anesvad, en colaboración con la Fundación Mujeres por África, las trajera a España en la primavera de 2025. Hoy, de vuelta en su país, buscan respuestas distintas para la misma pregunta: qué pasa con las ETD una vez instaladas en una comunidad y qué hace falta para que dejen de estarlo.
Las doctoras Ronie Fipa y Frédérique Seke llegaron a Madrid en la misma convocatoria de La Beca de Todas que facilita estancias de investigación en la Universidad Carlos III a investigadoras africanas que trabajan en salud global y ETD.
Allí, junto a Isra Cruz y el resto del equipo, mejoraron sus conocimientos para diseñar un protocolo de investigación, a depurar bases de datos y a convertir años de experiencia de campo en algo que se pudiera someter a revisión científica. Ninguna de las dos llegó sola, y ninguna sigue sola ahora: detrás de cada una hay un equipo de mentoría en Madrid y un equipo de campo en Camerún sin el que la investigación no avanzaría un solo paso.
No tenían intención de quedarse en Europa. Lo dicen, cada una por su lado, casi con las mismas palabras: vinieron a mejorar sus capacidades y conocimientos, no a cambiar de país. Un año después, esa decisión ya tiene forma de rutina: oficinas en Yaoundé, comunidades rurales del este, mujeres formadas como promotoras, una investigación a medio camino de publicarse. El conocimiento, si no regresa, no cura a nadie. El que vuelve a casa, sí. Su compromiso es continuar luchando por un Camerún libre de ETD, el nuestro seguir apoyando a investigadoras africanas.
Conocimiento de ida y vuelta
En las comunidades rurales del este de Camerún el agua no sale de un grifo: se va a buscar al río, y quien la trae a casa suele ser una mujer. Ese trayecto diario es también un mapa de cómo se transmiten algunas de las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) de la piel que golpean a las comunidades rurales de África Central. Frédérique Seke conoce esas rutas de memoria, las recorre desde hace meses.
A más de mil kilómetros de allí, en Yaoundé, la capital del país, Ronie Fipa revisa a conciencia los archivos de datos que empezó a extraer hace más de un año, en la Universidad Carlos III de Madrid. Ronie llegó con una pregunta distinta: qué efecto tiene la crisis climática -la deforestación, el calentamiento, los cambios en el uso de la tierra- sobre las ETD de la piel. Su fase de extracción de datos ya está cerrada. Lo que queda es discutir los resultados con el equipo que la acompañó y avanzar hacia una publicación científica.
Frédérique Seke: lo que pasa después del diagnóstico
Durante su estancia en Madrid, la doctora Frédérique Seke investigó algo que rara vez ocupa titulares: qué les ocurre a los afectados por ETD después del diagnóstico. Su revisión de literatura recorrió la discapacidad, el estigma y la exclusión que a menudo siguen a la enfermedad, y comparó estrategias ya probadas en Etiopía y Senegal para ver cuáles podían adaptarse a Camerún.
Camerún reúne casi un continente entero dentro de un solo país: más de doscientas lenguas y otras tantas culturas, lo que convierte cualquier estrategia sanitaria pensada en otro contexto en un punto de partida, nunca en una receta cerrada.
«La realidad de Camerún no es necesariamente la misma que la de Senegal u otros países africanos. Nos toca adaptarnos al entorno de cada comunidad, o el proyecto no avanza”, explica la doctora Seke
En ese mapa, las mujeres ocupan un lugar central, aunque no por elección propia: son ellas quienes caminan hasta el río, trabajan el campo y cuidan de los hijos, y por eso son también las que más entran en contacto con los vectores de buena parte de las ETD de manifestación cutánea. Ya las está poniendo a prueba y trabaja en tres frentes distintos:
- Comunidades nómadas, especialmente expuestas por su propia movilidad.
- Comunidades del este del país, donde la enfermedad se atribuye a veces a brujería y la persona afectada puede acabar apartada de su propia comunidad
- Las autoridades sanitarias y administrativas, sin cuyo respaldo ninguna estrategia llega a aplicarse de verdad. «Podemos sensibilizar a las comunidades todo lo que queramos, pero si las estrategias no se aceptan a nivel del Estado, será difícil implementarlas”, remacha.
La doctora Fipa y las comunidades Baka: investigar donde casi nadie ha mirado
La pregunta sobre cómo afecta la crisis climática a las ETD, Ronie la hizo poniendo el foco en los Baka, una comunidad indígena del sur de Camerún con la que ya ha estado trabajando desde seis años antes de la beca. Cuando intentó limitar su revisión de literatura solo a los Baka, apenas encontró una decena de artículos científicos en los que apoyarse. Esa ausencia, dice, es en sí misma un dato: habla de una comunidad a la que casi nadie mira con atención. Según cuenta, hay quien ve a los Baka como personas inferiores, y esa mirada explica en parte por qué tan pocas organizaciones se interesan por su salud: muchas se acercan a ellos por su conocimiento del bosque, no por su bienestar.
Hoy retoma el trabajo donde lo dejó, decidida a llegar hasta la publicación y, después, a un doctorado que profundice en lo mismo: los Baka, el cambio climático y unas enfermedades que la ciencia apenas ha empezado a nombrar.