La selva muerta

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Las consecuencias de la minería ilegal en Perú son imposibles de medir. Explotación sexual, laboral, destrucción del medio ambiente, seguridad alimentaria…Demasiadas cuestiones sobre la mesa como para colocarlo en primera línea de atención pública.

Minas ilegales en Perú

El pasado mes de mayo centenares de fuerzas de seguridad del gobierno peruano se desplegaron en “La Pampa”, al oeste de Madre de Dios, una zona sin presencia del estado en la que se calcula hay unas 800 adolescentes víctimas de explotación sexual y trata de personas. El objetivo, hacer caer a las redes mafiosas que operan en la zona en la que, se sabe, existe la misma proporción de jóvenes enfrentados a la explotación laboral en las minas ilegales.

Según la Organización Internacional de Migraciones (OIM) la minería ilegal ha devastado decenas de miles de hectáreas de selva frondosa de la cuarta región más extensa del país. Cinco grupos indígenas habitan la región y algunas de las comunidades que se sabe que existen, jamás han sido contactadas.

El precio del oro de Madre de Dios

Madre de Dios se ha convertido en un depósito de oro en polvo. Las lluvias lo arrastran con fuerza desde las cumbres de los Andes y el oro acaba depositado en dos lugares vulnerables: los ríos y los humedales que una vez fueron cauce de río, como La Pampa. El problema de ese oro es que está en polvo y para amalgamarlo hay que usar sustancias tan peligrosas como el mercurio que terminan contaminando los ríos.

Tras la extracción de manera muy rudimentaria los mineros vierten pequeñas partículas de mercurio que ayuda a detectar el oro soñado. Ese uso genera graves consecuencias directas para la salud de quienes están expuestos e indirectas en el medio ambiente. También influye en la seguridad alimentaria de las comunidades cercanas. El mercurio contamina las aguas de los ríos y las aguas subterráneas que se filtra hasta llegar a los cauces de los que se proveen las personas que habitan en la zona.

Miles de personas afectadas

Alrededor de 40.000 personas llegadas no solo del propio Perú, sino también de Brasil, Bolivia, Rusia, China o Corea, trabajan en la minería ilegal en Perú, La Pampa, en el país suman medio millón. Un imán para la prostitución que atrae a mafias sin escrúpulos que bajo el engaño de un futuro mejor o un trabajo digno atraen a cientos de jóvenes.

Las noticias que llegan desde el país sobre la operación, ya conocida como IMPACTO 2014, son desesperanzadoras. Nuestra organización aliada, PROMSEX, denuncia la escasa implicación del estado para poner freno al drama de la minería ilegal y de la trata de jóvenes. Y lo hace afirmando que de esas 800 potenciales víctimas, tan solo 8 fueron rescatadas en esa operación. Adolescentes a las que, además, les espera un difícil futuro. No había previsto alojamiento duradero para ellas así que fueron realojadas en la Unidad de Asistencia a Víctimas y Testigos (UDAVIT) en las que la estancia máxima es de una semana.

¿Qué hacer después? En Madre de Dios no existen lugares especializados así que hablar de la restitución de derechos de las víctimas rescatadas, aunque sean pocas, es una quimera.

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Miren Hualde Amunarriz
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