El Protocolo de Maputo, la apuesta africana por el reconocimiento de las mujeres

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Este texto legal que lleva 14 años en vigor supuso un importante avance y un instrumento legal sin precedentes para los derechos de las mujeres africanas.

El protocolo de Maputo y el reconocimiento de las mujeres

El protocolo de Maputo es el camino hacia el reconocimiento de los derechos de la mujer en África. En el año 2003 se marcó un importante hito: la Unión Africana (UA) adoptó el Protocolo de Maputo, que entró definitivamente en vigor en 2005. De los 53 países miembros de UA, está firmado por 49. Entre los países firmantes se encuentran los cuatro países de África subsahariana en los que Anesvad interviene: Benín, Costa de Marfil, Ghana y Togo.

Es un protocolo adicional a la Carta Africana de Derechos Humanos y garantiza derechos e igualdad a las mujeres. Incluye además los siguientes derechos:

  • A tomar parte en el proceso político
  • A la igualdad social y política con los hombres
  • Para controlar su salud sexual, entre otros.

Sin embargo, la ruta para su total aplicación se antoja todavía larga y plagada de obstáculos. Alguna de estas piedras en el camino tiene forma de estrictas tradiciones culturales. Habiendo postergado a la mujer a roles domésticos y las someten al dictado de los hombres. O el reto que supone la influencia de algunos reaccionarios líderes de comunidad que utilizan la cultura, los usos tradicionales o incluso la religión para mantener a la mujer en una posición de resignación a los dictámenes de los hombres.

Así, la realidad a día de hoy es que las mujeres siguen en muchas aspectos lejos de los derechos que sí asisten a los hombres. Por ejemplo, según Intermon Oxfam las mujeres realizan el 66% del trabajo agrí­cola pero reciben tan sólo el 1% de los beneficios del mismo. Y lo mismo sucede cuando hablamos del acceso a la sanidad. Las mujeres y niñas se ven afectadas más duramente por ciertas enfermedades olvidadas, como la úlcera de Buruli o el pian. Su rol social y las exigencias de cuidado de enfermos o de los niños hace que estén más afectadas.

No obstante, el Protocolo de Maputo es un paso importante. Está permitiendo tener un mayor control sobre los compromisos que los estados africanos han adquirido con relación al reconocimiento de las mujeres. El camino se hace andando.

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Guillermo González

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