Las Enfermedades Tropicales Desatendidas pueden curarse. Sin embargo, cuando el diagnóstico llega tarde, muchas personas siguen enfrentándose a secuelas que limitan su movilidad, su independencia y sus oportunidades de futuro.
Cuando pensamos en una enfermedad, solemos imaginar un diagnóstico, un tratamiento y una recuperación. Pero para millones de personas, la historia no termina ahí.
Las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) afectan a cerca de 1.000 millones de personas en todo el mundo. Más de la mitad de las 20 enfermedades reconocidas por la Organización Mundial de la Salud dentro de este grupo presentan manifestaciones cutáneas que pueden provocar discapacidad, estigma y exclusión social. Porque, aunque la enfermedad se cure, las consecuencias pueden permanecer durante años o incluso toda la vida.
Cuando el diagnóstico llega demasiado tarde
A veces todo empieza con una pequeña herida o una lesión en la piel. Pero cuando el acceso a la atención sanitaria se retrasa, una enfermedad tratable puede dejar daños irreversibles. La lepra es uno de los ejemplos más conocidos. Es una enfermedad curable, pero, si no se diagnostica y trata a tiempo, puede afectar a los nervios y provocar discapacidades permanentes.
En 2024 se detectaron 172.717 nuevos casos de lepra en el mundo. De ellos, 9.157 ya presentaban discapacidad de grado 2 en el momento del diagnóstico y 289 eran menores.
La úlcera de Buruli ofrece una realidad similar. Puede provocar deformidades y limitaciones funcionales permanentes. En un estudio realizado en Ghana, casi la mitad de las personas tratadas seguían presentando dificultades para realizar actividades cotidianas.
Detrás de cada cifra hay una persona que ve limitada su autonomía. Caminar, trabajar y las tareas más simples pueden convertirse en un desafío diario. Y cuando una persona pierde autonomía, las consecuencias también alcanzan a su familia y a su comunidad.
Recuperar la autonomía también forma parte de la cura
Curar una enfermedad es fundamental. Pero no siempre es suficiente. Para muchas personas, recuperar la movilidad requiere de muletas, prótesis, calzado ortopédico o sillas de ruedas.
Según la Organización Mundial de la Salud, más de 2.500 millones de personas en el mundo los necesitan. Sin embargo, en algunos países, solo el 3% puede acceder a ellos.

Que una enfermedad no defina toda una vida
En Fundación Anesvad trabajamos para prevenir, diagnosticar y tratar las Enfermedades Tropicales Desatendidas. Pero también para que quienes las han padecido puedan recuperar su autonomía y reconstruir su proyecto de vida.