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2014-03-07

Categoría: Derecho a la Salud

Rebecca, un nombre, mil historias

Rebecca, un nombre, mil historias

Rebecca tiene 11 años, cuatro hermanos y vive en Live, Ghana. En ese pequeño poblado de chabolas de adobe y paja del Distrito de Akatsi, en el que Anesvad trabaja desde hace tres años, no hay ni luz ni agua potable. En cuanto sale el sol, Rebecca recorre una hora por una pista de tierra roja para recoger agua potable para su casa. Después, prepara el desayuno para ella y sus hermanos, lava lo que ha utilizado y va al colegio. Más de media hora andando para llegar, limpiar su aula y colocarse en fila junto con el resto de compañeros y compañeras para entrar, puntual, a las ocho de la mañana en su clase. Hasta las dos. A esa hora, saldrá de su escuela con su uniforme blanco y azul y de nuevo a su casa. Un espacio dividido en dos bloques enfrentados, sin habitaciones y con dos camastros. Al fuego, con leña en el suelo, una cazuela con algo de fufú, eso con suerte. Son muchas las ocasiones en las que ni esta pequeña ni sus hermanos no prueban bocado hasta la cena, sobre las cinco, cuando comienza a caer el sol. A partir de las seis, la oscuridad es total, y solo alumbran los distintos fuegos de las viviendas.

Su madre dio a luz en esa casa de adobe, ayudada por su cuñada, matrona tradicional. De ella, como de la mayoría de las mujeres de los poblados cercanos, dependen los ingresos, depende que haya comida, que haya posibilidad de acudir a asistencia médica, de pagar el coche que les lleve hasta el centro médico más cercano.

Rebecca y su madre son solo dos ejemplos de cómo la mujer, no solo en África, sino en la mayoría de países empobrecidos es el pilar de la familia, el motor del desarrollo. Y sin embargo, a pesar de este reconocimiento, los riesgos a los que se enfrentan superan a los de los hombres: carecer de educación, morir en el embarazo o en el parto, sufrir violencia sexual o psicológica en casa o fuera de ella y un largo etcétera….Los datos más recientes son escalofriantes, un 7,2% de las mujeres mayores de 15 años en todo el mundo ha sido víctima de algún tipo de agresión sexual a lo largo de su vida por alguien que no es su pareja, una cifra que llega al 21% en el África subsahariana. Es la principal conclusión de un amplio análisis mundial elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con expertos de varios países.

Trabajando desde lo local, con quienes mejor conocen los riesgos a los que se exponen, Anesvad impulsa la formación de matronas tradicionales, forma a las mujeres sobre su Derecho a la salud y aborda cuestiones fundamentales como la planificación familiar, siempre con adecuación cultural. Y además, alivia necesidades acuciantes relacionadas con la higiene y el suministro de agua. Con nuestro apoyo, los centros de salud de Vuté y Gefia, con 20 y 10 años de vida respectivamente, cuentan por primera vez con baños. Y en ese mismo distrito ghanés, en Klope y Live, después de 50 años sin agua potable, se ha solucionado el abastecimiento con la construcción de dos pozos de agua. Si llegamos a Live, tal vez Rebecca no tenga que caminar todos los días una hora para recoger el agua que ella y su familia necesitan.

Artículo escrito por Miren Hualde, Equipo de Comunicación de Anesvad.

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