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2016-04-07

Categoría: Anesvad

300 proyectos para combatir la úlcera de Buruli

Nagore Eskisabel Zubillaga, Anesvad

Nagore Eskisabel

Una enfermedad que se considera maldición en varios países de África y que afecta especialmente a menores de 15 años, causa 5.000 nuevas infecciones al año.

En muchos países industrializados, la úlcera de Buruli no suena a nada. Simplemente, no se conoce. La realidad en África es bien distinta. Varios países del Golfo de Guinea, como Benín, Togo, Ghana o Costa de Marfil, reportan al año varios casos de esta Enfermedad Tropical Desatendida (ETD), con manifestación cutánea, que afecta principalmente a niños y niñas menores de 15 años. Jóvenes a los que, en fase avanzada, la dolencia les impide moverse o desarrollarse plenamente.

La úlcera de Buruli es una infección crónica y debilitante de la piel y los tejidos blandos, producida por la bacteria Mycobacterium ulcerans, un microorganismo de la misma familia que la lepra y la tuberculosis. Produce úlceras, normalmente en las extremidades, que pueden llegar a dejar desfiguraciones permanentes y lesiones incapacitantes de por vida. El 80% de los casos detectados a tiempo pueden curarse con una combinación de antibióticos. Pero esto no siempre ocurre. Muchas personas no llegan a ser detectadas a tiempo o evitan tratar esta enfermedad que en fases iniciales es indolora. En estos casos, produce discapacidades permanentes en el 25% de los casos. Incluso cuando las úlceras se curan, las cicatrices pueden limitar de forma permanente la capacidad de movimiento de los miembros afectados. Disminuyen la productividad económica de jóvenes adultos y entorpecen la escolarización y el desarrollo de niños y niñas, generando a su alrededor una bolsa de pobreza.

Anesvad combate la úlcera de Buruli desde el año 1999. La ONGD, presente en cuatro de los países más endémicos de esta enfermedad, ha puesto en marcha desde entonces cerca de 300 proyectos de desarrollo para luchar contra esta enfermedad, así como otras determinantes de la salud como el agua y el saneamiento, estrechamente vinculados a las ETD. Fruto de ello, en 2009 fue condecorada su labor con la “La Orden Nacional de Benín” por su contribución a la lucha contra esta enfermedad. Una trayectoria que se verá incrementada en los próximos años, en línea con la hoja de ruta que plantea la Organización Mundial de la Salud (OMS) para prevenir, controlar, eliminar y erradicar algunas de las 17 ETD que luchan juntas para llamar la atención de la comunidad internacional.

 

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