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2019-04-02

Categoría: Derecho a la Salud

¿Qué es la Cobertura Sanitaria Universal y por qué la necesitamos?

Guillermo González

Un paciente atendido en un centro sanitario de Benín.

Como sociedad tenemos la responsabilidad de encontrar la fórmula que garantice que nadie se vea forzado a elegir entre la salud y otras necesidades vitales básicas.

Hagamos un ejercicio de imaginación. Dejemos atrás el confort y el estado de bienestar del que gozamos una pequeña parte de la población mundial. Pongamos que vives en una zona rural de un país donde la atención sanitaria que puedes requerir está a muchos kilómetros de tu casa. Eso te obliga a un desplazamiento que no siempre puedes realizar. No dispones de vehículo propio. No existe el transporte público. La cosa empeora si el motivo que te lleva a necesitar atención médica te imposibilita físicamente; las ambulancias (pocas) son cosa de las grandes ciudades.

Imaginemos que consigues llegar. Las consultas están saturadas, no hay suficientes profesionales para tanta demanda. Vas a tener que esperar mucho tiempo hasta que te atiendan, puede que días. Te va a tocar dormir en una abarrotada sala de espera.

Cuando por fin es tu turno, te exploran, te hacen un par de pruebas rutinarias y te informan de que el precio por la atención y el tratamiento que necesitas es cuatro veces tu salario mensual. Para afrontarlo, tú y tu familia vais a tener que prescindir de varias comidas al día. Y puede que necesites pedir un préstamo que si no pagas acabará por embargarte la casa, dejándote sin techo a ti… y a tus hijas e hijos. Pero si no te tratas el sueldo dejará de entrar.

Mucha gente vive cada día esta situación u otras similares. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud, cien millones de personas son empujadas cada año a la pobreza para hacer frente a los gastos en salud. Y cerca de la mitad de la población mundial carece de acceso integral a los servicios sanitarios básicos.

Pero podemos darle solución. Se llama Cobertura Sanitaria Universal (CSU), y es una de las metas que se fijaron los países que adoptaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2015. Implica que todas las personas y comunidades reciban los servicios de salud que necesitan sin tener que pasar penurias financieras para pagarlos. Abarca toda la gama de servicios, desde la promoción de la salud hasta la prevención, el tratamiento, la rehabilitación y los cuidados paliativos.

Alcanzar este ambicioso pero imprescindible objetivo pasa por el fortalecimiento de los sistemas sanitarios en todos los países. En necesario invertir en personal de salud primaria, contar con buenas direcciones estratégicas de los sistemas sanitarios, asegurar el suministro de medicamentos y tecnologías… En definitiva, garantizar un ecosistema sanitario que dé un servicio eficaz, equitativo y justo a todas las personas. Para ello los gobiernos deben priorizar la salud en sus agendas de desarrollo sostenible.

Sin salud no hay nada. A fin de cuentas, la salud no es una cuestión de caridad, sino de justicia. Es un derecho fundamental recogido en la Constitución de la OMS y la base sobre la que se erigen el resto de metas que como sociedad nos propongamos alcanzar.

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