Desnutrición: gramos para la vida

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Quién se imagine que la desnutrición es sinónimo de no comer bien, se equivoca. Hablamos de un problema mundial que puede adoptar diferentes formas como la desnutrición mixta.

La desnutrición no es sólo consecuencia de la escasez de alimentos, sino de una combinación de muchos otros factores, como la carencia de proteínas, calorías y micronutrientes, la presencia frecuente de enfermedades e infecciones, las prácticas deficientes de cuidado y alimentación, la falta de servicios de salud adecuados y la utilización de sistemas de agua y saneamiento insalubres. Existen, además, diferentes tipologías de desnutrición. Desde retraso del crecimiento hasta desnutrición mixta.

El mayor peligro de una nutrición inadecuada no es inmediato. Más allá de la inaceptable muerte de un niño/a por desnutrición están las consecuencias que le acompañarán de por vida. Freno en el crecimiento, reducción de la capacidad intelectual, propensión a contraer un mayor número de enfermedades…Son algunos de los efectos a los que, a la larga, tendrá que hacer frente quien haya padecido desnutrición en la infancia. 

La desnutrición arranca, en ocasiones, durante el embarazo. Si la madre no se alimenta correctamente y hay déficits en los componentes nutricionales, el feto no crecerá de manera normal. Una vez que nazca, cuando el desarrollo físico y mental puede verse limitado, si la leche no tiene la composición adecuada, los riesgos de ser desnutrido/a aumentan.

El informe de Acción contra el Hambre, ‘Ayuda a la nutrición’ (Aid For Nutrition, en su título original) indica que, de los 11.000 millones de dólares que se necesitan anualmente para hacer frente a la desnutrición, únicamente se ha hecho efectivo un 1% cada año entre 2005 y 2009.

Tipos de desnutrición

Existen diferentes tipos de desnutrición con sus características propias. Son los siguientes: 

  • Desnutrición calórica:  También es conocida con el nombre de marasmo y ocurre al consumir una cantidad de alimentos escasa que produce una disminución prolongada en la ingesta de nutrientes. Provoca retrasos en el crecimiento de los niños y niñas, la ausencia de energía para realizar actos de la vida cotidiana, delgadez excesiva y pérdida de las reservas musculares y grasas. 
  • Desnutrición proteica: Este tipo se caracteriza por la existencia de un déficit en el número de proteínas bien por una baja ingesta o porque aumentan los requerimientos a causa de infecciones, estrés o un traumatismo. Conlleva un riesgo significativo para la vida humana y produce problemas como caída del cabello, acumulación de agua en las piernas, alteraciones en la piel y problemas de desarrollo en los más pequeños. 
  • Desnutrición mixta: Tal y como señala su nombre es una versión combinada de los dos tipos anteriores. En el ámbito sanitario es la más grave y también la más común. Suele ocurrir en personas con marasmo que se ven sometidos a situaciones de estrés. 

Para finalizar este bloque es importante hablar de la desnutrición crónica que afecta a millones de niños y niñas en África. Se debe a la falta de nutrientes como la vitamina A, el ácido fólico, proteínas o hierro junto a otros factores como los problemas para acceder al agua potable. Provoca efectos a largo plazo como el retraso en el crecimiento. En el caso de las niñas conlleva notables consecuencias físicas y problemas en la vida adulta. Por ejemplo, cuando se quedan embarazadas sufren graves complicaciones en el parto porque sus caderas son más pequeñas de lo habitual. 

Situación de la desnutrición

Aunque en la actualidad el número de niños y niñas desnutridos es menor que en el decenio de 1990, en el mundo en desarrollo unos 143 millones de niños menores de cinco años -o uno de cada cuatro- tienen peso inferior al normal, y sólo el 38% de los niños y niñas menores de seis meses son amamantados de manera exclusiva.

La Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 reconoce el derecho de todos los niños a disfrutar del más alto nivel posible de salud y, en especial, contempla el derecho a una buena nutrición. Todos los gobiernos tienen la responsabilidad jurídica de proteger esos derechos, y el cumplimiento de esta obligación es para el bien de toda la sociedad. La desnutrición es tanto una causa como una consecuencia de la pobreza.

La nutrición adecuada no es solo una cuestión de la infancia. Toda la sociedad se beneficia de que las generaciones del futuro estén bien alimentadas. Las personas que gozan de una niñez aprenderán con más facilidad, serán más productivas y, por tanto, servirán al desarrollo de su sociedad. La nutrición y el bienestar de la infancia son la base de una sociedad productiva y sana.

¿Cómo medir la desnutrición?

Existen diferentes fórmulas que se utilizan para evaluar la desnutrición. En adultos la opción más conocida es el Índice Masa Corporal (IMC) que evalúa la relación entre el peso y la talla de cada persona. En el caso de los menores es común utilizar la curva de crecimiento que relaciona el peso y la altura. 

Otra alternativa es la realización de una valoración nutricional. En este caso se busca detectar los signos de malnutrición y las enfermedades derivadas; se pregunta a la persona por su alimentación cotidiana; se explora la masticación y la deglución y se evalúan los factores de riesgo de desnutrición en base a la historia clínica. 

Superar la desnutrición, clave para los países en desarrollo

La desnutrición es uno de los problemas más graves en los países en desarrollo. Además, aunque afecta a toda la población, su incidencia tiene efectos más graves en la población infantil y en las mujeres. 

No se trata solo de un problema de nutrición sino que abarca muchos más aspectos. Existe una notable retroalimentación entre la desnutrición y otros problemas como la mortalidad infantil, la falta de acceso a agua potable y el desarrollo de enfermedades. Por ejemplo, en muchos hospitales del África subsahariana los pacientes dependen de su red familiar y social para alimentarse porque los centros no cuentan con todos los recursos necesarios.  

Por ello, desde Fundación Anesvad financiamos opciones como el Programa Nacional de Lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas del gobierno togolés que proporciona un sustento alimenticio a muchos niños y niñas. Una lucha contra la desnutrición que no se solo se consigue aportando alimentos. Aspectos como dotar de la formación necesaria a la sociedad en materia alimentaria; mejorar las infraestructuras de acceso al agua y los servicios sanitarios también contribuyen a dar gramos de vida a muchas comunidades y mejorar su futuro a corto y largo plazo.  

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