Superando las barreras laborales de la juventud en África

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Las nuevas generaciones enfrentan barreras laborales que dificultan su acceso a empleos de calidad y oportunidades profesionales. Urgen programas educativos e igualitarios a la altura de su futuro.

La juventud africana se enfrenta a retos acuciantes en la transición de la escuela al trabajo. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, en África, más de 72 millones de jóvenes —dos tercios de ellos mujeres— no cursan estudios ni reciben formación alguna en la ocupación. Esto es especialmente crítico para una población en rápido crecimiento (se calcula que en 2050 la mitad de los jóvenes del mundo serán africanos).

Un informe de la OIT sobre el mercado laboral en Etiopía, Ghana, Kenia, Nigeria, Ruanda, Senegal y Uganda deja ver que, en consonancia con las tendencias mundiales, las mujeres jóvenes del África subsahariana se enfrentan a más obstáculos para participar en el mercado laboral.

Los principales obstáculos del mercado laboral

Al elevado absentismo escolar, agravado por la desigualdad de género, se unen las dificultades de un mercado laboral limitado y exigente. En su ingreso al mundo del trabajo, estos jóvenes —aún aquellos que han completado una educación superior— enfrentan altos niveles de desempleo y subempleo juvenil que desafían sus habilidades y formación.

Muchos engrosan el sector informal del trabajo, falto de seguridad, de bajos salarios, pobre en sus prestaciones sociales. Los más emprendedores deben hacer valer sus perfiles para iniciar y expandir sus negocios, chocando muchas veces con la falta de confianza de las instituciones financieras debido a su falta de historial.
Las políticas públicas que deberían allanar el camino entre el empleo juvenil y el sector empleador no siempre existen, y cuando existen no siempre son eficaces o están bien gestionadas.
Qué decir cuando el país en cuestión navega entre la inestabilidad política o los conflictos regionales.


Visto lo visto, todo avance serio pasa por una deseable intervención política de sesgo macroeconómico con vistas a mejorar la educación y la formación profesional, siguiendo de cerca la innovación tecnológica y la perspectiva de género.

Educación y apoyo para el empoderamiento juvenil

Para abordar los desafíos del mercado laboral y empoderar a los jóvenes en África es fundamental implementar estrategias integrales en educación y apoyo. Es esencial trabajar en las infraestructuras educativas, formación de profesores y recursos didácticos para conseguir una educación de calidad y accesible para todos los jóvenes, incluyendo aquellos en áreas rurales y marginadas.
Lo mismo aplica para la educación técnica y profesional necesaria en los sectores necesarios en cada territorio a través de la debida capacitación. 


En paralelo deben darse las condiciones para facilitar el emprendimiento posibilitando las vías de financiamiento, incluyendo capitales-semilla, microcréditos y plataformas de financiación colectiva.


Colaboraciones entre gobiernos, ONGs y sector privado

La colaboración entre todos esos actores tiene mucho que decir en el impulso y optimización de las fuerzas de quienes viven y aspiran a prosperar en el mercado laboral africano. La creación de sinergias entre todos puede optimizar los recursos, la experiencia y las redes de cada sector en estrategias para y sobre todo con los jóvenes.

En ese territorio bien deberíamos ver, en el presente y en el próximo futuro, alianzas público-privadas —para diseñar y ejecutar programas de formación que respondan a las necesidades del mercado laboral—, programas de mentoría y centros de formación, incubadoras y aceleradoras de negocios… Y entre todos desarrollar estrategias que, combinando recursos, conocimientos y esfuerzos, permitan a tantos millones de jóvenes enfrentar los desafíos del empleo en África.

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