Historia de las mujeres afrodescendientes

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Ellas fueron y siguen siendo un motor poderoso de un activismo que incumbe a toda la humanidad. Su resistencia y liderazgo es inspirador de una lucha incansable por un mundo más justo e igualitario.

La historia de las mujeres afrodescendientes arranca, como la de los hombres, con la diáspora. Y esta, el infausto día en que millones de personas empezaron a viajar en contra de su voluntad hasta tierras lejanas donde fueron esclavizados y, en muchos casos, asesinados.

Raíces históricas y su evolución en la sociedad

Pero si su historia es la de la esclavitud —en plantaciones y haciendas, en campos y casas—, también lo es la de su liberación, emancipación y ulterior evolución en una sociedad que, con todo tipo de barreras y con prejuicios racistas que duran hasta hoy, hubo de asimilar la presencia de todas estas personas y a sus descendientes.

Muchas mujeres lucharon por ello. Mujeres como Harriet Tubman, que escapó de la esclavitud en Estados Unidos y ayudó a más de 300 esclavos a alcanzar la libertad a través del Ferrocarril Subterráneo. En América Latina, figuras como la líder brasileña Dandara de los Palmares también representan esa lucha, que tuvo su continuidad con Lélia González (fundadora del Movimiento Negro Unificado) o Mercedes Baptista, activista contra la discriminación racial en las artes.

Siempre hay que recordar a la abolicionista y defensora de los derechos de las mujeres Sojourner Truth. Nacida esclava, logró su libertad y se convirtió en una oradora poderosa, famosa por su discurso “¿Acaso no soy una mujer?”, que en 1851 abordó la opresión racial y de género.

Otras mujeres afrodescendientes en el activismo social

El tiempo traería a otras heroínas como Rosa Parks, célebre por ayudar a impulsar el movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos al negarse a ceder su asiento a un hombre blanco en un autobús de Montgomery, Alabama, en 1955. O como Shirley Chisholm, que fue la primera mujer afroamericana en presentarse como candidata al Congreso y ganó, convirtiéndose en representante del 12º Distrito Congresual de Nueva York de 1969 a 1983.

También hay que hablar de la poeta recientemente fallecida Maya Angelou, la primera mujer afroamericana que apareció en una moneda en Estados Unidos; modelo a seguir y gran activista social. Y de Marsha P. Johnson, mujer transgénero conocida por su participación en los disturbios de Stonewall Inn, una revuelta de 1969 contra la brutalidad policial de la comunidad LGBTQ.

Desafíos actuales: Racismo y discriminación

Personajes tan contemporáneos como Angela Davis —activista, académica y autora reconocida mundialmente desde los 70 por su lucha activa en temas como el feminismo, el abolicionismo carcelario y los derechos de los afroamericanos—, Mae Jeminson —que en 1992 se convirtió en la primera mujer afro-americana en volar al espacio—, deportistas como la tenista Serena Williams —nadie, mujer u hombre, ha ganado más títulos individuales de Grand Slam que ella— o políticas como Michelle Obama o la senadora californiana Kamala Harris representan los desafíos actuales.

¿Y estos, cuáles son? En mayor o menor medida, los de siempre: la segregación racial, la igualdad de género, la justicia económica y social. Especial interés tiene el tema de la salud, pues las mujeres afrodescendientes suelen sufrir falta de acceso a atención médica de calidad, racismo en la atención sanitaria y condiciones de vida socioeconómicas desfavorables que se traducen en tasas más altas de mortalidad materna, enfermedades crónicas y problemas de salud mental. Movimientos como el reciente Black Lives Matter (iniciado por activistas como Opal Tometi) viene a recordarnos que la tarea es urgente y es de todos y todas.

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