Lluvias torrenciales en Ghana: Proliferación de mosquitos y propagación de enfermedades

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El clima tropical de este pequeño país del Golfo de Guinea resulta propicio para la presencia del paludismo, enfermedad contra la que, precisamente aquí, se ha puesto a prueba la primera vacuna. Pero hay otras amenazas, como la fiebre amarilla, el dengue y el zika.

Ghana, país dotado de un clima tropical con temperaturas y patrones de precipitación variables según la distancia a la costa y la elevación, tiene dos estaciones lluviosas distintas en el sur y el centro del país: de marzo a junio y de septiembre a noviembre. Estas condiciones facilitan el desarrollo de la enfermedad parasitaria más extendida en el mundo. Hablamos de la malaria, nombre común del plasmodium falciparum, que se transmite a través del mosquito anófeles.

La temporada de lluvias en Ghana y proliferación de mosquitos. La malaria, una consecuencia directa.

Como en buena parte de África, Ghana sufre una amenaza de grave y constante de esta enfermedad; sobre todo en las zonas rurales. Pero este pequeño país del Golfo de Guinea no solo tiene el problema: también puede ser parte de la solución. En abril de 2023, Ghana se convirtió en el primero del mundo en aprobar —en niños de cinco a 36 meses, el grupo de mayor riesgo de muerte por esta enfermedad— el uso de una vacuna contra la malaria. Todas las esperanzas están puestas en el R21/Matrix-M, desarrollado por la Universidad de Oxford y fabricado en el Instituto Serum de la India. En su fase preliminar el fármaco demostró una eficacia del 75%: nunca hasta ahora una vacuna había superado ese objetivo marcado por la OMS. De revalidarse su fuerza, se daría un gran paso adelante en la lucha contra una enfermedad que mata a cerca de 600.000 personas al año.

Hay que decir que esta no es la primera vacuna sino la segunda, después de la británica Mosquirix, también aprobada por la OMS en 2021, pero frustrada por falta de financiación y de potencial comercial. “Esto supone la culminación de 30 años de investigación de vacunas contra la malaria en Oxford. Es una vacuna de alta eficacia que se puede suministrar a una escala adecuada a los países que más la necesitan”, ha declarado Adrian Hill, investigador jefe del programa R21/Matrix-M y director del Instituto Jenner de Oxford. Si los resultados son los esperados, la OMS dará luz verde a una vacunación inmediata en niños y niñas de todo el continente.

¿Cómo combaten las enfermedades transmitidas por mosquitos en época de lluvias?

Ghana también presta atención a otras amenazas que tienen a los mosquitos como vector de contagio. Una de las más letales es la fiebre amarilla, que debe su transmisión a la picadura de mosquito Aedes. Aunque existe vacuna contra esta amenaza, no es curable una vez contraída. La temporada de mayor riesgo es al final de las épocas lluviosas y al principio de la época de verano. En ese período de 2021, Ghana registró más de 200 casos sospechosos de este mal. De ellos, 70 casos fueron confirmados y 35 produjeron la muerte de los afectados.

En 2020, Ghana también tuvo una alerta por dengue, enfermedad de la que también es responsable el Aedes aegypti. Basta con la picadura de un solo mosquito para el contagio. No existe vacuna o medicamento específico para combatirlo. Su infección no es tan clara, sobre todo debido a que sus síntomas son muy similares a los de la malaria.

Otro amenazante virus es el del Zika, que recibió su nombre tras ser identificado por primera vez en primates en los bosques Zika en Uganda en 1947. En febrero de 2016, la OMS declaró la microcefalia relacionada con este virus emergencia de salud pública de importancia internacional, y se confirmó su relación causal con las malformaciones congénitas. En noviembre de ese mismo año, la OMS declaró el fin de la emergencia. Ghana no ha reportado víctimas de Zika, pero tiene el mosquito que lo transmite —una vez más, el Aedes—, por lo que la alerta existe.

Todos estos casos constituyen una gran amenaza para la salud pública y una de las principales causas de muerte, sobre todo para niños y mujeres embarazadas. Se ha demostrado que el riesgo disminuye en los hogares donde existen condiciones socioeconómicas favorables y mayor nivel educacional de la madre. El desarrollo de vacunas y fármacos resulta crucial para ellos, y para toda la humanidad. Mientras estos llegan o demuestran definitivamente su eficacia, solo queda la exigua protección de repelentes y mosquiteros.

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