«Comprender cómo se transmite una enfermedad es el primer paso para poder prevenirla» Serges Tchatchouang
Serges Tchatchouang es el coordinador de un proyecto que explora posibles vínculos entre los murciélagos y la incidencia de la úlcera de Buruli. Aunque se ha investigado durante décadas, todavía existe una pregunta clave sin resolver: ¿cómo llega la bacteria a las personas?
La úlcera de Buruli es una ETD que afecta principalmente a comunidades de África subsahariana y Australia. Está causada por la bacteria Mycobacterium ulcerans y provoca lesiones cutáneas que pueden generar discapacidad y estigma si no se diagnostican y tratan a tiempo. El Instituto Pasteur de Camerún lidera el proyecto MuBAT, una investigación que estudia el posible papel de los murciélagos en la transmisión de la enfermedad.
Fundación Anesvad:
¿Qué es la úlcera de Buruli y por qué sigue siendo una enfermedad tan desconocida?
Serges Tchatchouang:
La úlcera de Buruli es una Enfermedad Tropical Desatendida causada por una bacteria llamada Mycobacterium ulcerans. Se manifiesta principalmente a través de lesiones en la piel y afecta sobre todo a poblaciones de África subsahariana y algunas zonas de Australia. Sigue siendo poco conocida porque afecta a comunidades concretas y, en muchos casos, alejadas de los grandes centros urbanos y de salud.
Fundación Anesvad:
¿Qué preguntas siguen sin respuesta sobre esta enfermedad?
Serges Tchatchouang:
La principal: ¿cómo se transmite? Durante mucho tiempo pensamos que la bacteria estaba relacionada con los entornos acuáticos. Sin embargo, se observa que, hoy en día, ya no solo se detecta este microbio en el agua, a diferencia de lo que indicaban los estudios anteriores.
Eso nos lleva a pensar que podrían existir otros reservorios implicados en la transmisión de la enfermedad y es esto, en concreto, lo que empujó nuestra hipótesis.
Fundación Anesvad:
¿Cómo surgió la hipótesis de que los murciélagos podrían desempeñar un papel en este proceso?
Serges Tchatchouang:
La idea nació a partir de investigaciones previas. En campañas de campo realizadas en zonas endémicas se trató de identificar Mycobacterium ulcerans en las heces de distintos mamíferos. Entre las muestras analizadas, encontramos evidencias en las muestras procedentes de murciélagos, mientras que durante ese mismo periodo no conseguíamos detectar la bacteria en el agua ni en otros componentes del entorno acuático.
Ese hallazgo despertó una nueva pregunta: ¿podrían los murciélagos participar en la ecología y transmisión de la enfermedad?
Fundación Anesvad:
¿Qué busca exactamente el proyecto MuBAT?
Serges Tchatchouang:
Nuestro objetivo es comprender el papel que desempeñan los murciélagos en el medioambiente y la posible transmisión de Mycobacterium ulcerans.
Trabajamos en dos zonas donde la enfermedad sigue presente: el distrito sanitario de Akonolinga, en Camerún, y la región de Ouémé, en Benín. Son lugares donde continúan apareciendo casos y donde la bacteria no está presente en ambientes acuáticos.
Fundación Anesvad:
¿Cómo es el trabajo de campo para recoger las muestras?
Serges Tchatchouang:
Las capturas se realizan generalmente al atardecer y durante la noche, cuando los murciélagos están más activos.
Instalamos redes especiales para capturarlos temporalmente y recoger diferentes muestras biológicas. Después, todos los animales son liberados. También liberamos cualquier otra especie que pueda quedar atrapada accidentalmente, porque la conservación de la biodiversidad es una prioridad para el equipo.
Las muestras recogidas se conservan en cadena de frío y se transportan posteriormente al laboratorio para su análisis.
Fundación Anesvad:
¿Qué ocurre una vez que las muestras llegan al laboratorio?
Serges Tchatchouang:
Allí realizamos análisis moleculares para detectar la presencia de la bacteria.
Extraemos el ADN de las muestras y utilizamos técnicas de diagnóstico molecular que nos permiten identificar si Mycobacterium ulcerans está presente. Posteriormente, las muestras positivas pueden secuenciarse para estudiar sus características genéticas.
Fundación Anesvad:
¿Cómo podrán confirmar si la hipótesis es correcta?
Serges Tchatchouang:
Compararemos las secuencias genéticas de las bacterias encontradas en los murciélagos con las obtenidas en personas diagnosticadas con úlcera de Buruli.
Si observamos similitudes importantes entre ambas, tendremos una evidencia sólida para comprender mejor el papel que estos animales podrían desempeñar en la transmisión de la enfermedad.
Fundación Anesvad:
¿Qué podría cambiar si se confirma esta hipótesis?
Serges Tchatchouang:
Cambiaría nuestra forma de abordar la prevención y entender la transmisión. Actualmente muchas estrategias se centran en el entorno acuático porque históricamente se ha considerado el principal reservorio de la bacteria. Si demostramos que existen reservorios no acuáticos, será necesario ampliar las medidas de vigilancia y control.
Comprender cómo se transmite una enfermedad es la base para diseñar respuestas eficaces y reducir la aparición de nuevos casos.
Fundación Anesvad:
¿Cuáles son los principales desafíos de una investigación como esta?
Serges Tchatchouang:
Hay desafíos científicos, logísticos y medioambientales.
En el terreno debemos trabajar respetando la biodiversidad y teniendo en cuenta que los murciélagos pueden recorrer largas distancias migratorias. Además, es un proyecto que involucra equipos de varios países, por lo que la coordinación y la comunicación son fundamentales.
Fundación Anesvad:
¿Qué le motivó a dedicarse a la investigación de las Enfermedades Tropicales Desatendidas?
Serges Tchatchouang:
Principalmente, que mi trabajo me ha permitido conocer de cerca la realidad de las personas afectadas. He visto el sufrimiento y el estigma que provocan estas enfermedades. Conozco de cerca comunidades que siguen enfrentándose a la falta de información y a creencias erróneas sobre sus causas.
Eso me impulsa a seguir investigando para aportar conocimiento que pueda mejorar la vida de las personas.
Fundación Anesvad:
¿Por qué es tan importante invertir en investigación?
Serges Tchatchouang:
Porque sin investigación no podemos comprender cómo funciona una enfermedad ni cómo combatirla.
La investigación nos permite conocer su epidemiología y sus mecanismos de transmisión. Y solo a partir de ese conocimiento podemos diseñar estrategias eficaces de prevención y control. Invertir en investigación es invertir en soluciones.
Encontrar respuestas no solo amplía el conocimiento científico. También puede ayudar a proteger a las comunidades más vulneradas y acercarnos a un futuro con menos enfermedades olvidadas.
Más voces, más impacto
Conoce a otras personas que, con su compromiso y experiencia, están construyendo soluciones y generando cambios reales.
¿Qué puedes hacer tú?
¿Quieres colaborar en nuestra lucha contra las enfermedades olvidadas?
Colabora ahora